POCHO JEREZ, EL ARQUITECTO DEL PRIMER ASCENSO DEL RENACER CANARISTA

Publicado por : - septiembre 02, 2026


Hay ascensos que cambian una categoría. Y hay ascensos que cambian la historia de un club. El de aquel Canarias dirigido por “Pocho” Jerez pertenece a los segundos.

Para entender el presente hay que regresar a los años en los que el Canarias reconstruía su destino lejos de los focos, de las grandes canchas y del escaparate del baloncesto profesional. Años en los que cada victoria significaba avanzar un metro y cada temporada suponía colocar una nueva piedra en la reconstrucción de una entidad decidida a recuperar el lugar que su historia reclamaba.

Y en aquel Canarias que volvía a levantarse apareció “Pocho” Jerez.

Entre 2000 y 2002, el técnico tomó el mando de una primera plantilla que competía en Liga EBA. Su balance habla por sí solo: 49 victorias y apenas 9 derrotas. Pero reducir aquella etapa a los números sería contar solamente una pequeña parte de lo sucedido.

Porque POCHO JEREZ dirigió mucho más que un equipo.

Dirigió uno de los primeros grandes capítulos del renacimiento aurinegro.

Bajo su batuta llegó el ascenso de Liga EBA a LEB II, un salto que, contemplado con la perspectiva que concede el tiempo, adquiere una dimensión todavía mayor.

No era simplemente subir una categoría.

Era comenzar a recuperar terreno.

Era volver a mirar hacia arriba.

Era demostrar que aquel viejo Canarias, acostumbrado durante décadas a competir entre los grandes, estaba dispuesto a reconstruirse desde los cimientos.

Aquel ascenso fue una declaración de intenciones.

Todavía quedaban muchos kilómetros por recorrer. Habría alegrías, tropiezos, temporadas interminables y nuevas batallas. Vendrían otros entrenadores, otros jugadores y otros ascensos. Pero alguien tenía que colocar la primera gran piedra.

Y allí estaba Pocho Jerez.

CUANDO COMENZÓ LA ESCALADA

Vista desde el presente, aquella gesta adquiere incluso un significado simbólico.

El Canarias de hoy, instalado entre los grandes del baloncesto, no apareció de la noche a la mañana. Su historia moderna fue construida peldaño a peldaño, desde abajo, sin atajos.

EBA. LEB II. LEB. ACB.

Una larga escalera hacia la recuperación de la grandeza.

Y uno de sus primeros peldaños llevó la firma de “Pocho” Jerez.

Por eso su nombre pertenece a la memoria sentimental del canarismo. Porque estuvo allí cuando los grandes escenarios todavía eran un sueño; cuando había mucho camino por recorrer y cuando la grandeza no estaba en levantar trofeos, sino en seguir avanzando, resistiendo y creyendo.

Aquel equipo creyó.

El club creyó.

Y una afición que jamás había olvidado quién era el Canarias comenzó también a sentir que algo importante estaba despertando.

DOS ENTRENADORES, DOS ÉPOCAS, UN MISMO ESCUDO

El tiempo, además, tiene una curiosa manera de reunir las historias.

El pasado sábado, en las instalaciones del Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo, volvieron a coincidir dos técnicos cuyos nombres pertenecen a distintas páginas del libro aurinegro: José Carlos Rivero y “Pocho” Jerez.

Rivero había dirigido años antes a la primera plantilla, en la temporada 1993/94, en aquella Primera B de antaño. Firmó un magnífico balance de 17 victorias y 7 derrotas y acarició el ascenso hasta el último suspiro, cayendo frente al Salamanca en el quinto y definitivo encuentro de una serie que dejó al Canarias a las puertas de la gloria.

Pocho recogería años después aquel testigo histórico.

Y él sí pudo celebrar uno de esos ascensos destinados a permanecer en la memoria.

Varias décadas después, ambos han vuelto a encontrarse donde empieza todo: en la cantera.

José Carlos Rivero dirige esta temporada al Cajasiete Santo Domingo, cadete de primer año que compite en Liga Canaria. Pocho Jerez, por su parte, ha asumido la coordinación de la sección femenina, al tiempo que dirige los conjuntos cadete y júnior del Cajasiete Canarias.

La fotografía posee una enorme carga simbólica.

Dos entrenadores que un día dirigieron al primer equipo.

Dos hombres que conocieron un CB CANARIAS muy diferente al actual.

Dos protagonistas de épocas en las que cada paso adelante costaba sangre, sudor y baloncesto.

Y hoy, tantos años después, los dos vuelven a trabajar para el futuro del mismo escudo.

POCHO JEREZ, EL ENTRENADOR QUE ESTUVO CUANDO HABÍA QUE EMPEZAR A SUBIR

Quizá ahí resida la verdadera grandeza de esta historia.

Pocho Jerez regresa ahora para enseñar a quienes empiezan el camino, después de haber formado parte de una generación que ayudó al Canarias a recuperar el suyo.

Los jóvenes a los que hoy dirige pertenecen a un club acostumbrado a mirar hacia Europa y a convivir con la élite. Pero hubo un tiempo, no tan lejano, en el que todo aquello parecía remoto.

Un tiempo de reconstrucción.

De pabellones modestos.

De kilómetros.

De paciencia.

De derrotas que dolían y victorias que sabían a futuro.

Y en aquel tiempo, Pocho Jerez estuvo allí.

Estuvo cuando había que empezar a subir.

Estuvo cuando el Canarias necesitaba recuperar impulso.

Estuvo cuando aquel escudo comenzaba nuevamente a abrirse camino hacia el baloncesto profesional.

Por eso aquel ascenso desde Liga EBA a LEB II no puede contemplarse únicamente como un resultado deportivo.

Fue una de las primeras piedras de la reconstrucción.

El inicio de una escalada que otros continuarían hasta devolver al Canarias al lugar que su historia reclamaba.

Han pasado más de dos décadas.

Los escenarios han cambiado. También las categorías, los protagonistas y las dimensiones del club.

Pero la memoria permanece.Y ahora, cuando “Pocho” Jerez vuelve a caminar junto a una cancha vestido nuevamente de aurinegro, el tiempo parece tender un puente entre aquel Canarias que soñaba con regresar y este Canarias que puede mirar orgulloso hacia atrás.

Porque para conocer verdaderamente la grandeza de un club no basta con recordar dónde está.

Hay que recordar de dónde vino.

Y cuando se escriba la historia del renacer canarista habrá que detenerse necesariamente en aquellos primeros años del nuevo siglo, en aquel ascenso y en aquel banquillo.

Allí encontraremos a “Pocho” Jerez.

Entrenador.

Formador.

Canarista.

Uno de los hombres que estuvo allí cuando comenzó la escalada.

El arquitecto del primer ascenso del renacer aurinegro.

Porque algunos entrenadores dirigen temporadas.

Otros ayudan a construir la historia.