Su legado también se refleja en la modernización del arbitraje, con la implantación pionera de tres colegiados por encuentro, así como en la mejora constante de las retransmisiones televisivas y de la calidad del espectáculo deportivo. Asimismo, fue uno de los grandes impulsores de la modernización de las infraestructuras, insistiendo en la necesidad de que los clubes disputaran sus encuentros en pabellones con una capacidad mínima de 5.000 espectadores, una medida que contribuyó decisivamente al crecimiento de las entidades y de las instalaciones deportivas en toda España.
La imagen que acompaña este recuerdo posee un especial valor histórico, ya que junto a Eduardo Portela aparece José Cabrera Vidal, conocido por todos como Pepe Cabrera (La Palma, 1935 – Tenerife, 2011). Entrenador, secretario técnico, gerente y auténtico “alma máter” del CB Canarias y del RC Náutico, fue una figura esencial en el desarrollo del baloncesto canario. Logró ascender a ambos clubes a la máxima categoría nacional y destacó por su enorme conocimiento del juego, su capacidad de gestión y su visión de futuro.
Pepe Cabrera fue, además, uno de los cofundadores de la ACB, contribuyendo junto a Eduardo Portela a sentar las bases de una competición que marcaría un antes y un después en la historia del baloncesto español.
Con la desaparición de Eduardo Portela se marcha uno de los grandes arquitectos del baloncesto moderno en España. Su legado permanecerá imborrable en la memoria de generaciones de aficionados, dirigentes, entrenadores y jugadores.
Descansen en paz, Eduardo Portela y Pepe Cabrera.







