VÍCTOR ARMIJO pertenece, por derecho propio, a esa estirpe de entrenadores que dejaron una impronta imborrable en nuestra historia, escrita con letras de oro y teñida para siempre con uno de nuestros colores.
Hablar de Armijo es hacerlo de uno de esos entrenadores que representan una forma de entender el baloncesto: trabajo, conocimiento, formación y respeto por el juego. Una trayectoria construida desde abajo, recorriendo prácticamente todos los escalones del banquillo y convirtiendo la enseñanza del baloncesto en una constante de su carrera.
Antes de llegar al primer equipo aurinegro ya acumulaba años de experiencia. Entre 1986 y 1995 trabajó en el Hispano Británico e Isla de Tenerife, pasando posteriormente por el CB Unelco. Su currículo recoge títulos insulares y regionales en distintas categorías y también experiencia como seleccionador de Canarias, con una cuarta plaza en un Campeonato de España Infantil.
Pero una parte esencial de su historia está escrita en aurinegro.
Entre 1997 y 2003, Víctor Armijo desarrolló una intensa labor en el Club Baloncesto Canarias, especialmente vinculada a su cantera. Bajo su dirección llegaron un Campeonato de Tenerife Cadete, un subcampeonato de Canarias Cadete, un Campeonato de Tenerife Júnior y dos Campeonatos de Canarias Júnior.
No era simplemente ganar.
Era formar mientras se competía y competir mientras se formaba.
Y aquel trabajo silencioso, desarrollado durante años en los equipos inferiores, terminaría conduciéndolo hasta uno de los lugares de mayor responsabilidad de la entidad: el banquillo del primer equipo del CB Canarias.
En la temporada 2002-03, Armijo asumió la dirección del Canarias en LEB II —posteriormente denominada LEB Plata—. Era otra época, muy alejada todavía del Canarias europeo y de los grandes acontecimientos que llegarían años después. Eran tiempos en los que cada temporada exigía esfuerzo, paciencia y una enorme capacidad para seguir construyendo.
Y allí estuvo Víctor Armijo.
En el banquillo. Al servicio del Canarias.
Su trayectoria, además, no terminó cuando abandonó la dirección del primer equipo. En 2004 estuvo al frente del Tenerife de Primera Autonómica, alcanzando las semifinales y logrando el ascenso a Liga EBA. Posteriormente dirigió al CB San Isidro entre 2005 y 2009, culminando aquella etapa proclamándose campeón de su competición y alcanzando la tercera plaza en la fase de ascenso a LEB Plata disputada en Andorra.
Después regresaría nuevamente a la formación aurinegra. En la temporada 2011-12 dirigió al Iberostar Canarias 95, un equipo cadete íntegramente de primer año que alcanzó la sexta posición del Campeonato de Canarias.
Toda una declaración de principios: después de haber dirigido en categorías nacionales, Armijo nunca consideró la cantera un escalón menor.
Porque el verdadero entrenador de formación sabe que enseñar a un joven puede ser tan importante como dirigir un partido ante miles de espectadores.
El propio CB Canarias ha reconocido esa vinculación histórica. En 2009, con motivo del 70.º aniversario de la entidad, Víctor Armijo fue uno de los exentrenadores invitados a compartir y analizar la historia aurinegra junto a nombres como Pablo Casado, José Carlos Hernández Rizo, José Carlos Rivero o Jou Costa.
Años después, el Canarias volvería a recurrir a sus conocimientos. En 2017 participó en la Escuela de Entrenadores del club junto a Jou Costa, José “Pocho” Jerez y Paco Mota, impartiendo una ponencia dedicada a la defensa de zona.
Y quizá ahí se encuentre una de las mejores definiciones posibles de su legado.
Primero entrenador. Después maestro de entrenadores.
Víctor Armijo forma parte de esa generación de técnicos que trabajaron para el Canarias mucho antes de que llegaran los focos europeos, los títulos internacionales y las noches multitudinarias del Santiago Martín. Hombres de baloncesto que ayudaron a conservar, formar y transmitir una cultura deportiva que posteriormente heredaron otras generaciones.
La historia de un club no pertenece únicamente a quienes levantaron sus grandes trofeos. También pertenece a quienes estuvieron cuando había que enseñar, construir, competir y mantener viva una identidad.
Por eso, cuando se recorra la memoria de los banquillos del Club Baloncesto Canarias, habrá un nombre que merece ocupar su espacio con letras propias:
Este es ha sido desde la Asociaición de Ex CB Canarias nuestro humilde homeje a VÍCTOR ARMIJO.
Entrenador. Formador. Maestro.
Y, por encima de las temporadas y de los resultados, uno de esos hombres de baloncesto que ayudaron a escribir, desde el banquillo y desde la cantera, una parte de la inmensa historia aurinegra.




