Natural de Santa Cruz de La Palma, Manolo llegó desde la extraordinaria cantera palmera, cuna de grandes baloncestistas como Eduardo Aciego, Juan Méndez o Pipi García, entre otros muchos que engrandecieron el baloncesto canario.
Con sus 2,01 metros de estatura, ocupó la posición de ala-pívot, destacando por su inteligencia táctica, su solidez bajo los aros y un eficaz lanzamiento a media distancia. Defendió el escudo aurinegro tanto en la Liga ACB como en competición europea, disputando también seis encuentros en la desaparecida Copa Korac.
Pero si hay una cifra que resume su trayectoria es 397 partidos oficiales con la camiseta del CB Canarias. Casi cuatrocientas veces representando con orgullo a una entidad que siempre encontró en él entrega, sacrificio y un profundo sentimiento de pertenencia.
Porque la grandeza de un club no se mide únicamente por sus trofeos. También se construye gracias a jugadores como Manolo de las Casas, que dejaron parte de su vida sobre el parqué y contribuyeron a que el nombre del CB Canarias creciera generación tras generación.
Hoy, desde este humilde espacio, queremos rendir homenaje a uno de esos hombres imprescindibles que forman parte del extraordinario patrimonio humano de nuestra historia. Su ejemplo continúa vivo en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de verlo vestir la camiseta aurinegra y de todos aquellos que sienten este escudo como parte de su vida.
¡Gracias, Manolo! Gracias por cada partido, por cada esfuerzo y por cada defensa del escudo aurinegro. Los años pasan, pero los jugadores que honran a un club nunca caen en el olvido. Tu nombre ya pertenece para siempre a la historia del Club Baloncesto Canarias.
Porque recordar a quienes hicieron grande al CB Canarias es también una forma de mantener viva nuestra historia.
Manolo de las Casas, tu nombre ya pertenece para siempre a la historia del Club Baloncesto Canarias. Porque recordar a quienes hicieron grande al CB Canarias es también una forma de mantener viva nuestra historia.














